Friday, March 30, 2007

POR SIEMPRE REINA

Esta es una crónica al más puro estilo del Nuevo Periodismo, materia de investigación de la tesis que pronto sustentaré y que relata los aspectos desconocidos de la primera Miss Universo latina, que se casó en secreto por el gran acoso de la prensa y estuvo a punto de perder la vida durante su luna de miel en Copacabana, Brasil , tratando de escapar de los flash y curiosos. Ah y por siacaso no se dejen confundir pensando que el contenido que leerán a continuación es una copia de lo que publicará en estos días una revista peruana, en la cual trabajé hasta hace unas semanas y no permitieron que salga mi crédito (por celos profesionales), por eso me retiré, pero como a mí me costó investigar y entrevistar a Gladys Zender, ahora lo publico en la red porque son mis derechos de autor. Demás está decir que tengo los audios y todo lo que acredite lo que menciono.He dicho.
Verano de 1957. Una jovencita alta, hermosa y dueña de una grácil figura era coronada como la más bella del carnaval miraflorino. Diecisiete años antes, su parecido con el gladiolo y la rosa habían servido de inspiración para ponerle el nombre de Gladys Rosa Zender Urbina.

Los días de esta adolescente recién egresada del colegio Santa Úrsula transcurrían en una familia integrada por sus padres y dos hermanos, donde Gladys era la princesita del hogar y en unos meses, la reina del mundo entero. Además de integrar el seleccionado nacional de voleyball, tenía especial afición por la natación y el sky acuático. Minutos antes de dormir, la sangre alemana que corría por sus venas vibraba al escuchar a los grandiosos Bach, Beethoven y Wagner.

Por esos días, la elección del concurso "Señorita Perú 1957" se convirtió en el tema de conversación de las modelos de pasarela y luego que Gladys desfilara para el modisto más conocido de Lima, fueron sus amistades quienes la animaron a participar en el certamen. Una y otra vez expresó su desinterés en ser candidata, pero después de mucha insistencia (¡Bendita terquedad¡) aceptó poco antes del cierre de inscripciones.
Su primera presentación pública fue el 29 de junio en un gran corso que deleitó a más de 250 mil personas que admiraron su belleza y a las otras 49 candidatas, durante el recorrido por el Campo de Marte, las avenidas Wilson y Tacna para terminar en la redacción del diario “La Crónica”, diario que organizaba el concurso con el patrocinio de Bata y tiendas Rímac.

Don Carlos Bustamante, representante de Max Factor en Lima, le entregó un estuche con todos los productos de la firma cosmética porque sus colegas venidos de Hollywood la consideraban como la chica con las medidas más apropiadas para ganar el “Señorita Perú”. Y no se equivocaron.

El día tan esperado para la joven de ojos verdes (ella dice que son pardos) fue el 6 de julio en el Teatro Municipal donde el entonces alcalde de Lima, Héctor García Ribeyro, junto a las más destacadas figuras del arte y alta sociedad formaban el jurado que tenía la difícil misión de elegir a la más linda de ese año. Entre las favoritas estaban Lucy Vargas Figallo King, Nancy Anderson, Hella Aíta Muro Cannout y por supuesto, la belleza capulí de Zender.
Bien dicen que los últimos son los primeros. En orden alfabético, una a una de las candidatas pasearon su elegancia y fue Gladys la última que desfiló el vestido drapeado de gasa blanca con brillantes y piedras que acentuaba divinamente sus 90-60-90, provocando furor en los asistentes, que no dejaban de corear su nombre hasta que la corona y la banda rojiblanca se enfundaron en su 1.70 de estatura.

Ganar el “Señorita Perú 1957” la hizo acreedora del último modelo del automóvil “Studebaker”, los mejores vestidos, abrigos, joyas, sombreros y pulseras; además de 20 mil soles de oro como bolsa de viaje para el tan soñado viaje a Long Beach en California, EE.UU, donde la esperaba el concurso donde elegirían a la mujer más bella del planeta.

Después de hacer maletas a Estados Unidos, llegó la ansiada noche del 19 de julio, donde el manto de realeza con el que se desenvolvía y su exquisita personalidad, convencieron al jurado para coronarla entre 75 candidatas provenientes de todo el mundo, con el máximo galardón de belleza, que usualmente era entregado a las europeas o norteamericanas como si sólo en esos confines del mundo la diosa Venus tuviera discípulas. Con todo esto Gladys Zender, se convirtió en la primera sudamericana en ganar la copa de “Miss Universo”, dejando en carrera a la representante de Brasil, que alcanzó el segundo puesto y a la compatriota de Shakespeare, en un honroso tercer lugar.
Luego de los festejos en Perú y en toda Latinoamérica, una infausta noticia corrió como reguero de pólvora. La corona de Zender estaba en peligro debido a que los organizadores habían escuchado unas declaraciones de su padre, en la que decía “Mi hija tan sólo tiene 17 años”, con lo que entendieron en un primer momento que la joven recién había cumplido esa edad y por lo tanto no podía ostentar la corona de Miss Universo. Momentos de tensión vivió la joven reina junto a su madre, porque en ese mismo certamen se había descalificado a la Miss USA luego de descubrirse que era dos veces casada y tenía dos pequeños niños. Caso similar vivía la Miss Inglaterra que al parecer tenía más edad de la apropiada para el concurso porque se especulaba que contaba con 28 abriles, aunque en su pasaporte aparecía con 25 años y en la inscripción sólo consignó 23.

Gracias a la intervención del embajador en Washington, Fernando Berckemeyer, que tramitó la documentación que acreditaba que Gladys tenía 17 años y 9 meses y que la misma había sido consignada al momento de inscripción del certamen, todo fue aclarado y el título de la mujer más linda del planeta continuó con Zender.
En México hizo su primera presentación como reina y en Perú, la tierra del arroz zambito, la carapulcra y el cau-cau, el recibimiento fue apoteósico el 10 de agosto, tras inaugurar el primero el primer vuelo directo New York – Talara, ciudad en la que reinaba el oro negro con la transnacional americana Petrolium Oil Company. En Lima, el aeropuerto de Córpac se llenó de flores, aplausos y vivas a lo que ella respondió con besos y muchas lágrimas de felicidad expresando “Qué queridos y generosos son mis compatriotas”. El alcalde de Lima que la coronó como Miss Perú ahora la recibía como Miss Universo, luciendo un saco a cuadros y un hermoso turbante que envolvía su cabeza, realzando aún más su belleza latina.

Pero los agasajos no acabaron, el mismo presidente Manuel Prado la recibió en Palacio de Gobierno con los honores correspondientes a una soberana que tenía entre sus últimos lauros un auto del año Chevrolet, 5 mil dólares en efectivo, un contrato para ser la imagen de Max Factor y todos los gustitos que quiera tener la reina de 1957, cortesía de la marca cosmética.

La aparición de Cupido en la vida de Gladys

Después de ocho años de obtener el máximo galardón de belleza, Gladys estaba en amores con un colombiano, al que sólo escuchaba por el hilo telefónico o expresaba sus inquietudes por las cartas que se escribían a la distancia. Justo cuando esta relación empezaba a enfriarse, una amiga la invitó a una fiesta y cuando ya se disponía a retirarse, le presentó a Antonio Meier.

Desde el inicio, Zender mencionó que tenía novio pero el joven de origen alemán no se amilanó ante esta respuesta y decidió invitarla a bailar para conocerse mejor para después dejarla en su domicilio. Luego de este encuentro, Meier continuó en contacto con ella para nunca más alejarse de su vida.

“Él me conquistó inteligentemente, nunca me pidió ser su enamorada y a los dos meses de conocernos, me propuso matrimonio y no pude negarme porque ya estaba enamoradísima. Entonces le escribí una carta al joven colombiano explicándole que me iba a casar y él entendió perfectamente, era un caballero”, dice entre risas Gladys.

La prensa empezó a rondar su domicilio porque el rumor de su casamiento con Antonio empezó a convertirse en noticia. Ella lo negó rotundamente y para no despertar la atención de propios y extraños, decidió casarse en secreto. La mañana del 12 de agosto de 1965, la flaquis (como le aún le dicen de cariño) abordó un taxi rumbo a la casa de una amiga que vivía cerca de la peluquería donde la arreglarían. De ahí se trasladó a la casa de su padrino para así llegar juntos al registro civil, donde el entonces alcalde de San Isidro Augusto Dammert el encargado de unirlos por la ley de los hombres ante dos testigos.

En la víspera, Gladys había llamado telefónicamente a sus familiares y amigos para la celebración religiosa en la capilla Santa María, porque nunca mandó imprimir los partes matrimoniales. “Pedí a los 150 invitados que no estacionaron sus autos cerca de la capilla, quería llegar con la calle desierta para que nadie notara que estaba por casarme, incluso el auto en que me trasladé no tenía ni un solo arreglo floral”. Casi en la mitad de la ceremonia, la prensa empezó a tocar incesantemente las puertas cerradas con llave de la capilla, quizás alertados por algún familiar infidente. Pese a todo, la boda continuó y a la ceremonia de recepción ningún periodista pudo entrar, tal como lo deseaban Antonio y Gladys.
Río de Janeiro, ciudad en la que casi nos quedamos sin Zender

La primera noche de la familia Meier – Zender fue en el entonces lujoso Hotel Crillón, para luego viajar a la luna de miel en Brasil. Cuando los jóvenes esposos llegaron al aeropuerto, lo primero que vieron fue a un tumulto de periodistas cariocas que habían sido prevenidos por sus colegas peruanos. Ni cortos ni perezosos, Antonio y Gladys se dirigieron en taxi al Hotel Copacabana con una larga caravana de periodistas a sus espaldas, pero grande fue la sorpresa al no encontrar habitaciones disponibles en ése ni otro hotel.

“Justo en esos días había un festival cinematográfico donde participaba Brigitte Bardot y otros artistas famosos que coparon los alojamientos. Claro que recién nos enterábamos y ya pensábamos en regresar a Lima. Entonces encontramos un hotel donde permanecimos hasta las 4 de la mañana y sin ningún periodista cerca, nos escapamos a otro hotel porque sino qué luna de miel hubiéramos tenido”. Pero fue muy difícil que la extraordinaria belleza de Zender pasara desapercibida, es así que un periodista la reconoció en una de las calles e inició un gran escándalo. Empezó así otro correteo, donde niños, jóvenes y adultos la seguían como locos gritando “es la Miss Universo” y al intentar cruzar una pista de la mano de Antonio, un automóvil la golpeó en la cadera y por suerte no pasó una desgracia.

Pararon un taxi y pidieron al conductor que acelere, pero éste no lo hacía porque veía una gran muchedumbre corriendo hacia ellos. Gladys sólo dijo “mi esposo es un actor famoso y por eso nos siguen, avance por favor”, palabras que vaticinaban el futuro de uno de sus hijos.
Con Z de Zender

La reina de belleza se convirtió en una abnegada madre de familia que casi siempre crió sola a sus cuatro hijos Sibylle, Karina, Antonio y Christian. Su amor por la medicina y su fe en el Señor de los Milagros la llevaron a ofrecerse como voluntaria en la Clínica San Juan de Dios y en otras instituciones donde atendía a niños con graves quemaduras, labio leporino, problemas para caminar e incluso estudió para enfermera instrumentalista en pos de apoyar a los médicos en las operaciones. El arte tampoco se alejó de su vida y empezó a incursionar en las técnicas manuales, como el repujado en plata, la pintura, la cerámica en frío y la elaboración de retablos ayacuchanos entre las principales maravillas que realiza con sus delicadas manos. A la par, siempre es invitada como jurado en certámenes de belleza o en programas de televisión como el Show de Cristina Saralegui y el de Susana Jiménez.

Años después, el benjamín de los Meier incursionó como cantante en la agrupación Arena Hash y debutó como galán en la novela “Gorrión”, donde compartió roles y se enamoró de su actual esposa, Marisol Aguirre. Después se lanzó como solista y dejó escuchar su voz en la conocida canción “Carreteras mojadas”. Las novelas “Luz María” e “Isabella” fueron el despegue internacional que necesitaba Cristhian para incursionar ante otro público.

Una revista peruana que acostumbra otorgar el premio al “Cuerazo del año”, otorgó la distinción a Christian en el año 1998 por razones indiscutibles para sus cientos de fans en todo el mundo. “A Cristhian le gusta permanecer en perfil bajo y mucha veces lo han tildado de sobrado, pero eso no es así”, explica la amorosa Gladys que ahora junto a don Antonio están súper felices con el papel que encarna en la telenovela “El Zorro: La espada y la rosa”, una producción colombiana que lanza la cadena estadounidense Telemundo producida por Sony Entertainment Televisión y donde su amada Esmeralda es Marlene Favela, quien protagonizó la novela "Gata salvaje”.

Para el conocido cineasta Steven Spielberg, la interpretación de Meier es la mejor que el personaje Diego de la Vega ha tenido hasta el momento, motivo que ha generado una “zorromanía” en países como España, Italia, Rusia y Rumania; y ni que decir del altísimo rating que alcanza en ciudades como New York.

Próxima a cumplir 42 años de amor junto a Toño Meier, actual alcalde del distrito de San Isidro y 50 como Miss Universo, disfruta de la tranquilidad de su hogar y de sus doce nietos, pero esperemos que las autoridades locales no pasen por alto esta celebración y tampoco que Donald Trump, el actual organizador de la franquicia Miss Universo, sea esquivo a la reina de hoy, mañana y siempre en el Perú y el mundo entero.

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1 Comments:

At 1:05 PM , Anonymous zodiano said...

¡Felicitaciones a ISA¡
Es buen trabajo que recoje toda la historia de la unica peruana Miss Universo. Vale tu esfuerzo y te lo agradesco por darnos a conocer tal acontecimiento que poco o nada sabiamos los jovenes actuales. Igualmente te mando mis saludos.

 

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