TAYTA ¿PUEDO IR A LA ESCUELA?

En medio de las bulliciosas calles del distrito de Comas, Juana Vílchez, huancavelicana de 21 años, camina emocionada por ser la primera vez que elegirá al mandatario de su país y trata de mantener en la mente el símbolo que debe marcar en la cédula. Llega al centro de votación y saluda a los miembros de la mesa de sufragio, pero de inmediato una pregunta resuena en el ambiente: “Señorita, ¿sabe por qué su documento de identidad no muestra rúbrica?”. El rostro de Juanita se sonroja al decir “no sé leer ni escribir señor, lo único que me enseñaron en mi pueblo es hacer una cruz o poner mi huella en mis documentos”.
Ya en casa, Juanita recordó que su padre, don Rómulo, no la dejó ir al colegio porque le faltaba mano de obra en el campo y además, le dijo mil veces que una mujer sólo debe aprender los quehaceres del hogar y atender a su marido. Quizá por ello tampoco se matriculó en la nocturna cuando llegó a la capital.
La historia anterior es real y sucedió en los pasados comicios electorales; pero no cabe la menor duda que, casos como este, seguirán repitiéndose hasta que esté asegurada la igualdad de oportunidades educativas, se cierren las brechas de desigualdad y priorice el aprendizaje desde la infancia, tal como lo señala un reciente diagnóstico realizado por el Consejo Nacional de Educación.
Al respecto, el Proyecto Educativo Nacional reconoce que el Estado debe priorizar la educación de los que se encuentran en desventaja económica y social para crear calidad educativa. Pero todos los esfuerzos pueden minimizarse si, por ejemplo, el educando sufre de tuberculosis debido a una endeble alimentación, y la pobreza en la que vive no le permite acceder a un tratamiento médico. En otras palabras, estos factores desestabilizan las políticas educativas a corto y mediano plazo.
Para comprender fácilmente este espinoso tema, es necesario definir correctamente el término “equidad” que está basado en las condiciones de enseñanza y aprendizaje para que todos puedan alcanzar sus metas pero sin considerar las diferencias económicas, lingüísticas y culturales.
Se sabe que el Perú es un país con gran riqueza cultural y lingüística, pero ¿Puede imaginar Ud. por un momento que ocurriría si asume la enseñanza de una escuela rural, en donde sus alumnos no pueden entenderse entre ellos mismos porque además del castellano otras cuatro lenguas retumban en el aula?. Sin duda recordaría a la famosa torre de Babel.
Este es un problema que muchos educadores asumen con gran valentía pero que obliga a rediseñar sus metodologías, contenidos y organización. En el peor de los casos, se obliga a los niños a no comunicarse dentro del aula en su lengua materna, empieza así la discriminación sin tener en cuenta el Artículo 2, inciso 2 de la actual Constitución Política del Perú que señala que “toda persona tiene igual derecho ante la ley, sin ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma…”.
Juguemos a la escuelita
Pese a que en 1996, el Informe Delors sostuvo que “la educación es la columna vertebral en que se asienta la vida de los individuos en la sociedad”, poco o nada el sistema educativo enfrenta la triste situación por la cual más de 1’ 600.000.00 niños deben salir a las calles a vender golosinas en los ómnibus o hacer piruetas en cada luz roja de los semáforos y por ende, su asistencia a las escuelas es esporádica teniendo como consecuencia el bajo rendimiento, la deserción escolar y peor aún, quizás nunca puedan asistir siquiera al nido.
Todo esto sin mencionar los peligros a los que están expuestos estos niños, que no son infantes, ya que esta condición sólo se adquiere cuando el entorno social en el que vive le concede realizar las 2 actividades más importantes para su desarrollo: jugar y educarse.
La gran piedra con la cual tropiezan las políticas educativas es el bajo presupuesto asignado al sector, ya que de los 642 dólares que se requiere para la educación básica pública, 484 lo aporta el Estado y el resto debe ser completado por las familias del educando. Esta es la barrera que deben saltar la mitad de trabajadores peruanos que no se rinden para que sus hijos asistan a las aulas, pese a que en la zona urbana sobreviven con el salario mínimo vital y en las zonas rurales, también la mitad de ellos deben cubrir sus necesidades básicas con menos de 100 soles mensuales.
Es así que ir a la escuela se convierte en un privilegio de pocos y son precisamente ellos los que, de una u otra manera, empiezan a mirar con desdén a los que sólo sueñan en que llegue el día en el cual las autoridades pertinentes, recapaciten al mirar cifras tan espeluznantes como las del año 2001, donde el gasto público de las instituciones educativas por alumno fue el más bajo de América Latina y que por cada dólar que el Perú invierte en educación inicial – el pilar de la enseñanza – países como Argentina o Chile invierten siete veces más.
Además, el reciente informe realizado por el Consejo Nacional de Educación indica que estudiar en la escuela puede convertirse en una odisea diaria, porque en algunas comunidades, el colegio más cercano se encuentra a horas de camino y esto no es muy bien visto por los padres, pues temen que el pequeño descuide las tareas domésticas por las de la escuela, siendo esta una afirmación errónea pues muchos personas estudian y trabajan al mismo tiempo sin mayores dificultades.
Vida, pasión y ¿resurrección? de la educación peruana
En Julio del 2002, el Ejecutivo firmó el Acuerdo Nacional como base para la transición y consolidación de la democracia, la afirmación de la identidad nacional y el diseño de una visión compartida del país a futuro. Dentro de las 29 políticas de Estado asumidas, se encuentra el objetivo de Equidad y Justicia Social, donde el tema educativo está presente y se asume el compromiso de otorgar al sector el 0.25 % del PBI, cifra que hasta la fecha se espera alcanzar para así iniciar el trabajo de las estrategias específicas en atención a las brechas de alfabetización, género, discapacidad y ruralidad de adultos, mujeres y adolescentes.
Una de las grandes iniciativas por la infancia es el sistema “wawawasi”, consistente en una aplicación urbana y espontánea de la tradición andina de reciprocidad y que gracias al apoyo en 1999 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se inició el “Programa de atención al menor de tres años”. Lamentablemente el Estado no fue capaz de continuar el esfuerzo por falta de recursos. Sin embargo, hoy constituye una de las estrategias específicas del diagnóstico elaborado por el Consejo Nacional de Educación que planea relanzar el sistema pero con la iniciativa popular respaldada por una política gubernamental responsable.
La descentralización también es un tema de vital importancia para la educación. Y es la mayor cercanía entre la institución educativa y el gobierno lo que permitirá la mejora de de la calidad curricular junto al fomento de un magisterio acorde a las necesidades del estudiante.
Todo esto es posible dentro del marco de la democratización de la escuela y el sistema pedagógico, incorporando a la sociedad civil al proceso educativo, revalorando a los maestros por medio de capacitación permanente e incremento de sueldos y sobre todo, hacer de la escuela un espacio de interculturalidad.
Pese a que el diagnóstico gira alrededor de la infancia, ojalá las autoridades no se distraigan con el conocido jueguito del “gran bonetón”, pues este no es ningún juego de niños.
Datos de interés
En el Foro Mundial de Dakar( 2001), el Perú se comprometió en alcanzar una Educación Básica para Todos.
La educación inicial entre 1998 y el 2003 creció en 13% en la zona urbana y descendió en -8% en la rural.
El 50% de los niños que salen de la escuela primaria son capaces de comunicarse por escrito, el resto se convierten en analfabetos funcionales.
LA MONEDA NUESTRA DE CADA DÍA
Sol, dólar, peso, euro, rublo, quetzal, rupia, libra, yen son algunas de las monedas que circulan por el mundo y que hasta hoy, a pesar de las tarjetas imantadas de plástico, resultan imprescindibles como elementos de intercambio. No podemos imaginar hoy un mundo sin monedas, sin embargo, no siempre fue así. Tiempos hubo en que el intercambio se producía mediante el trueque de productos.
El auge comercial de diversas ciudades del mundo trajo como consecuencia la necesidad de establecer unidades o estándares de pago. Es así que nace la moneda como parte del sistema económico, sin considerar el valor que cada una de ellas pueden proporcionar respecto a personajes, acontecimientos, costumbres de la época, avances técnicos, símbolos y uso de idiomas.
Todos estos elementos son valiosísimos para la numismática, ciencia que estudia las monedas y medallas, desde el punto de vista histórico, artístico e iconográfico. Cada billete, moneda o documento es parte de un tesoro que no debe permanecer escondido al público, es así como lo entendió el Banco Central de Reserva del Perú, que bajo la batuta de la historiadora Cecilia Bákula, inauguró el Museo Numismático del Perú en los días en que se realizaba aquí Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Este museo, situado al costado de la Casa de la Moneda, en la intersección de las calles Moneda y Molino Quebrado, hoy jirones Junín Y Paruro, alberga las primeras monedas que bajo la autorización del monarca español Felipe II, se acuñaron en el Perú en el año de 1568 con la supervisión de Alonso de Rincón, por lo que los numismáticos las conocen con el nombre de “rincones”.
Otras eran las ‘macuquinas’ piezas poco legibles y distaban mucho de la forma redonda que hoy caracteriza a las monedas e incluso, había algunas en forma de corazón. El término ‘makkakuna’ es quechua y significa “las golpeadas” , en referencia a la manera de acuñar con yunque y martillo. De esta manera cada una de estas ‘macuquinas’ era única en comparación a otras de igual denominación.
Para evitar el desgaste de los bordes de las ‘macuquinas’ y evitar falsificaciones como las que dicen que se hacían en Potosí, se creó un ingenioso aparato llamado “máquina de acordonar” que logró la forma circular de escudos y reales.
En el virreinato se usó un sistema monetario bimetálico, basado en oro y plata. La unidad para el oro fue el “Escudo” y la plata, para el “Real”, todo ello teniendo en cuenta que el sistema era octal y no decimal como en la actualidad.
La volante de San Andrés confeccionada con bronce y madera fue la reemplazante en 1752 del yunque y martillo. Con ella se fabricaron monedas de oro que muestra al rey de España con típica peluca de la época, por ello se denominaron popularmente como “las peluconas”.
En tiempos de la emancipación, el Libertador José de San Martín consideró de vital importancia darle al Estado no sólo una bandera , un himno y escudo , sino también una moneda que ostente su condición de país independiente. Además se emitió por primera vez el papel moneda o billete, que no tuvo buena acogida por el pueblo y tuvo que multarse a quien no los aceptara.
El Museo Numismático del Perú, recorre una serie de etapas de nuestra historia monetaria, encontrándose divisas de la confederación Peruana Boliviana; el Sol de la Plata con el que se inició el sistema decimal y la Libra Peruana de Oro, semejante a la libra esterlina británica. Casi al mismo tiempo, los bancos privados empezaron a emitir ‘vales’ que luego se convirtieron en billetes para facilitar las transacciones comerciales. Entre ellos estuvieron los Bancos de Lima, Trujillo, Arequipa, Piura y Tacna.
La muestra también presenta diversas medallas y condecoraciones, entre las cuales destacan la orden del Sol del Perú, Daniel Alcides Carrión, la antigua Guardia Republicana y también la Medalla de la Cultura y la Gran Cruz al mérito policial.
Es deber de todos los ciudadanos no maltratar las monedas y sobre todo los billetes en circulación a pesar de lo devaluado que pueden estar, pero quien sabe más tarde cuando, dios no lo quiera, se produjera algún descalabro esas mismas monedas irán a formar parte de la colección. O al revés, nunca hay que perder la fe, que una impensada prosperidad nos haga revaluar nuestros alicaídos soles y volvamos a tener moneda sólida y fuerte como antaño. La esperanza es lo último que se pierde.
EL SANMARKOS, PATRIMONIO CULTURAL
Cuando los españoles llegaron a lo que hoy es América trajeron sus elementos culturales, entre los cuales ocupaba un lugar preponderante la religión. La conquista del Perú fue una sociedad comercial, pero entre los tres socios de la aventura en lo que hoy es el Perú era el sacerdote Hernando de Luque el encargado de evangelizar.
Y cuando Francisco Pizarro y sus huestes llegaron a nuestras costas, con ellos venía el tristemente célebre cura Valverde. Aparte de la rapiña, el proyecto era incorporar a los nuevos conquistados a la religión católica y para su campaña de catequización, además de la cruz utilizaron , las pequeñas y singulares capillitas que retrataban a sus santos.
Con los años esas capillitas dieron lugar al “sanmarkos’ como un objeto mágico religioso utilizado en el ritual de la marcación del ganado en la sierra central y para la buenaventura de los viajeros.
En el año de 1940 un grupo de pintores e intelectuales indigenistas visitó Ayacucho y grande fue sorpresa al encontrar una triste realidad: el cajón de sanmarkos estaba a punto de extinguirse. Recurrieron entonces al imaginero don Joaquín López Antay, uno de los representantes más sobresalientes del arte popular andino contemporáneo, para proponerle introducir algunas escenas costumbristas regionales a fin de no dejar morir el arte de sus padres.
De la creatividad de don Joaquín nació el primer retablo, el de la cárcel de Huancavelica, dando así nuevos lineamientos para que dentro de ese pequeño escenario, convivan las costumbres, las fiestas, las comidas y los ritos de los pueblos. Posteriormente el maestro ayacuchano fue ganador del Premio Nacional de Cultura en la categoría Arte en el año de 1975, desatando las iras de los artistas urbanos que no concordaban con otorgarle ese estatus al arte popular.
En recuerdo de aquel querido maestro del arte popular ayacuchano, en Lima, cerca del Parque de las Leyendas se creó el Museo taller Joaquín López Antay, que tiene como propósito ofrecer un lugar de encuentro con nuestra cultura popular, pero además de exhibir de retablos y cruces, pronto incluirá dentro de sus actividades el desarrollo de talleres artesanales, jornadas de cultura viva y una biblioteca con material actualizado y de primera calidad sobre arte popular.
Este pequeño museo ubicado en San Miguel trata de ser la síntesis del que ya existe en Ayacucho, pero en ambos sin duda está presente el ingenio y el espíritu que don Joaquín López Antay deseó trasmitir a las nuevas generaciones, como una de las formas más representativas de una región artístico de nuestro país.
CUCHO DEL PERÚ Y PARA EL MUNDO
Cada vez con mayor rapidez la humanidad descubre o inventa cosas y realidades mucho más complejas, sin embargo a pesar de ese avance vertiginoso hasta ahora no ha podido aprender a vivir... sin comer.
Comer, sí... comer es una de las principales necesidades del ser humano. Pero así como es una de sus más agudas necesidades, también puede constituirse en uno de sus más grandes placeres. Comer puede ser uno de los mayores placeres de la vida, siempre y cuando los ingredientes estén convenientemente combinados, sutilmente preparados para lograr aquello que se llama muy buena sazón.
Preparar un platillo puede hacerlo cualquiera con los elementos necesarios, pero no son muchas las personas que deciden llevar esa habilidad mucho más allá, hacerla con mucho cariño; convertirlo en un arte y finalmente en hacerlo su razón de vida.
Ese es el caso de Luis Armando La Rosa Cabizza, nombre que los aficionados a la buena mesa lo conocen simplemente como Cucho La Rosa , es decir uno de los chef peruanos abanderado de la cocina novoandina y del rescate del saber culinario de nuestros antepasados.
Don Cucho se inició en las lides gastronómicas en la sanguchería y luego en el restaurant de su padre, en el cual asumió la administración a los 16 años.
A su regreso a Lima, en castigo , su padre lo obligó a trabajar como mensajero en la antigua compañía de teléfonos, ahí permaneció durante dos largos años hasta que se enteró de la creación de Cenfotur en el año de 1978, donde estudió para barman . Tiempo después llevaría una especialización en cocina e ingresaría en el taller culinario – gastronómico de Bernardo Roca Rey, donde recibió la base de lo que es hoy conocida como la cocina novoandina , orientada a rescatar lo mejor de nuestra tradición culinaria mezclándola con técnicas modernas. Sin embargo, los ingredientes andinos no fueron del todo aceptados en el restaurant “Pantagruel” que don Cucho abrió con Hirka Roca Rey. Pionero en su género, tuvo que cerrar sus puertas al poco tiempo.
Cucho La Rosa es un incansable investigador que lleva más de 30 años de su vida estudiando los orígenes, las mixturas y los secretos de nuestra cocina. Precisamente hace dos años, una de las universidades en donde ejerce la docencia publicó el libro “La cocina peruana de don Cucho” , una obra llena de anécdotas, técnicas y recetas culinarias dirigida no sólo a los chef profesionales sino a las amas de casa y todos los amantes de la buena mesa.
En la actualidad, Cucho La Rosa es responsable del programa técnico de cocina peruana en Cenfotur, su alma mater , profesor principal de diversos centros de hotelería y también incursionó en el periodismo gastronómico en el diario El Comercio. Por el momento está elaborando la segunda parte de su libro y sólo sueña con mostrar al mundo toda la sapiencia de nuestros ancestros que tantos y tan buenos productos domesticaron para satisfacer esa necesidad básica de los hombres de todos los tiempos.
SIEMPRE CABALLERO
Mayo mes de museos y el próximo 18 se celebrará el Día internacional con una serie de actividades que incluyen visitas gratuitas y guiadas a todos los museos del sistema nacional de estos repositorios de nuestra cultura.
Hoy nosotros vamos a visitar la casa del héroe máximo de nuestra historia, el almirante Miguel Grau Seminario que se ha convertido en la Casa Museo Miguel Grau situada en la calle Lescano 172, hoy jirón Huancavelica, de donde Grau partió a la guerra que el Perú sostenía con Chile , sin saber que su entrega a la patria, lo convertiría más tarde en héroe nacional y figura legendaria de nuestra historia.
Este museo se inauguró el 27 de julio de 1984, al conmemorarse el sesquicentenario del nacimiento de don Miguel Grau , como el Caballero de los mares debido al altruismo y el respeto que tenía con el enemigo, monedas no muy corrientes en estos tiempos de espantosas torturas a los enemigos vencidos .
El almirante Grau nació en Piura y desde los nueve años se inició como marino, viajando por diferentes partes del mundo, incluso era un adolescente cuando se embarco en una nave ballenera norteamericana, hasta que con tan sólo 20 años asumió el mando del monitor Huáscar, aquella nave que lo acompañaría hasta el fin de sus días.
Al casarse con la dama Dolores Cavero Núñez, decidió rentar una casa en la calle Lescano para poder vivir junto a su numerosa prole de 10 hijos con las comodidades que se podía tener entonces La mayoría de los muebles de esta casa-museo son adquisiciones o donaciones, lo único que se conserva de la familia es un gran espejo belga, un reloj de pared y una par de arañas de la época.
Como parte de un proyecto para ilustrar la vida del “Peruano del milenio” según el escritor Reynaldo Moya, se puede apreciar los principales viajes que Grau realizó por el mundo, sus amigos más queridos como Ricardo Ortiz de Zevallos o Manuel Prado y Lavalle, el altar del convento de los descalzos en donde siempre rezaba , una fotografía junto a su pequeño Rafael y otra como cualquier civil.
También se encuentra una maqueta a escala del Monito Huáscar y cuadros del combate de Iquique y Angamos, una réplica del escritorio donde trabajaba cuando fue diputado por Paita, los billetes que circularon durante la guerra con Chile y fotografías de la llegada se sus restos a Lima.
Luego de recorrer sus ambientes, sólo queda recomendar, en este mayo mes de museos, la visita a este lugar de admiración de uno de los peruanos más ilustres de la historia y de eficiencia, como pocas veces en la historia bélica del mundo.
EL SEÑOR DE LOS CAMBORIOS
¿Qué tienen en común “La casa de Bernarda Alba”, “Romancero gitano”, “Poeta en Nueva York” y el “Romance de la Guardia civil? La respuesta es una sola : Federico García Lorca, uno de los más grandes poetas y dramaturgos de la primera mitad del siglo XX, amante también de las artes plásticas y la música , y probablemente la más famosa víctima de la Guerra ‘Incivil ’ Española pese a no integrar partido político alguno pero sí con el sueño de alcanzar la libertad que tanto deseó y pocas veces vivió a plenitud.
La provincia de Granada en España fue la cuna de Federico García Lorca en 1898 , año en el que nacieron también Ernest Hemingway y Bertolt Brecht. Estudió en la universidad de Granada para luego recorrer la geografía española, su historia cultural y descubrir los tesoros de la patria del no menos famoso Miguel de Unamuno. Se hizo amigo de Julio Ramón Jiménez y del cineasta Luis Buñuel; cultivó su afición por el piano y la guitarra y de pronto surgieron “Impresiones y paisajes” y su primera obra teatral “Mariana Pineda”.
Durante este periodo, conoció al catalán que después sería uno de los maestros del surrealismo, Salvador Dalí, solícito amigo de García Lorca, al cual apoyó en la escenografía y diseño de trajes del montaje de “Mariana Pineda”, iniciándose una amistad inquebrantable a lo largo del tiempo y reflejada en el trabajo de ambos.
Para 1930, Federico García Lorca ya era un verdadero cosmopolita: conocía Nueva York, París, Londres y La Habana , empezando a concebir el proyecto del teatro universitario de “La Barraca” con el cual viaja nuevamente por toda España pero representando a sus clásicos como Calderón de la Barca, Cervantes y Lope de Vega.
La influencia de su región natal se encuentra en toda su obra, desde “Poema del cante jondo”, “Bodas de sangre” hasta “Llanto por Ignacio Mejías” en honor a un torero muy famoso fallecido en una plaza de toros.
Una de las dramaturgias más conocidas de García Lorca es la “La casa de Bernarda Alba”, donde la protagonista luego de enviudar por segunda vez impone a sus cinco hijas una larga y rigurosa reclusión, este exceso sitúa la obra en el plano de las situaciones límites.
En Lima existe, probablemente como casi en todo el mundo, un cierto culto por Federico García Lorca y su obra, por lo que un grupo de jóvenes decidió realizar en el Centro Cultural de España , el festival Lorca: ojos humanos, exacto equilibrio de la melancolía, en donde el autor de “Doña Rosita la soltera ” será homenajeado por medio de conversatorios, video-instalaciones y proyección de documentales.
Para muchos García Lorca es España, la España inmortal de ¡Viva la vida! y la mejor manera de celebrar al granadino y sus obras antes de su fatídico deceso en agosto de 1936, es leer en voz alta sus poemas en los cuales dejó retratados cada uno de nuestros deseos. ¡Oh señor de los camborios...